3. Importancia de la divulgación de la ciencia
“Si encontramos una teoría completa del Universo, debería llegar a ser comprendida por todos, no sólo por unos cuantos especialistas. Entonces, filósofos, científicos y gente común podremos participar en la discusión del por qué existimos el Universo y nosotros. Si encontramos juntos la respuesta, sería el mayor triunfo de la razón humana.” Hawking S. (1991)
La divulgación científica es un asunto que involucra a toda la sociedad, ya que como menciona Hawking y muchos autores más, que tienen el propósito de informar al público sobre los avances científicos y tecnológicos de los últimos años, de manera que sea posible mostrar dichas aplicaciones que surgen día a día, hasta formar parte de la vida cotidiana.
Contribuir a fomentar un pensamiento favorable hacia la ciencia, de todas aquellas personas que no poseen conocimientos o conceptos relacionados a las ciencias, ayudaría a que la ciudadanía logre involucrarse. Es necesario apoyar y validar la inversión de recursos, generalmente escasos, y que en casos ideales logre influir en la definición de la política científica.
La búsqueda por enriquecer la cultura científica de la sociedad, a través de la divulgación no pretende, que el público se convierta en experto en la materia, tampoco intenta convertirse en aula sustituta. Lo que pretende es que se privilegie la posibilidad de que el ciudadano pueda ubicarse racionalmente frente a la importancia de la ciencia y la tecnología en su devenir cotidiano, y que le permita recorrer y aprovechar la porción de conocimientos que le sean necesarios, útiles, o al menos interesantes (López, 2003).
Cabe destacar que el desarrollo de una nación está relacionado con la educación, es porque esta razón que la ciencia debe transmitirse en diferentes medios de comunicación, generando una cultura científica.
Vale la pena insistir, entonces, en que la divulgación es importante para los tres destinatarios involucrados. Para la ciudadanía es útil no sólo por la explicación de las causas de los fenómenos naturales, sino especialmente por ofrecer un método de análisis para la resolución de problemas cotidianos y también porque es la fuente principal, y casi única, en la que puede informarse sobre los avances de la ciencia.
De esta manera sería posible hacer que los textos científicos tengan la finalidad de transmitir el conocimiento científico a la sociedad y que el lenguaje utilizado en los libros científicos, y que muchas veces es muy técnico y, por lo tanto, no muy comprensible para el público no especializado, llegue a ser más accesible y entendible para la sociedad.
Existe una relación entre divulgación y educación que es generalmente cercana y su relación central es más de complementariedad que de exclusión. La frontera entre ambas suele atenuarse a pesar de que cada una responde a objetivos diferentes en términos de obligatoriedad, estructura y evaluación. Sus caminos comúnmente se entrecruzan y se anudan. No son dos mundos separados, como lo afirma Blanco (2004).
El interés inicial en la ciencia y la formación de científicos son elementos puntuales de la educación científica formal, también es cierto que la divulgación tiene la posibilidad de reforzar y recuperar experiencias previas en materia de educación científica, a partir de un lenguaje audiovisual que permite cristalizar imágenes microscópicas o colosales que serían imposibles de mostrar en un salón de clases o en un laboratorio.
Tampoco son excluyentes en la medida en que ambos buscan mejorar las capacidades científicas de la sociedad y además fungen como intermediarios entre la ciencia y el ciudadano.
Fenómenos naturales como recrear un tsunami, mostrar el interior de un volcán o modelar el código genético, es algo imposible de realizar en forma real, mientras que, con el apoyo de un buen documental, de una televisión y de un reproductor de videos o DVD, es perfectamente posible recrearlos dentro de las cuatro paredes de un salón de clases.
Como parte de este escenario, la divulgación de la ciencia es un asunto de interés público que busca tender puentes de confluencia entre el saber científico y el saber del no especialista, que han transitado a través de los medios masivos de comunicación, destacando por su alcance los audiovisuales, que ofrecen amplias avenidas para dar a conocer los avances, los retos, las explicaciones y las aplicaciones del quehacer cotidiano de la ciencia.
Divulgar, como acto de comunicación que se ofrece a la sociedad en general, al público no especializado, es un asunto que se ha realizado de manera paralela al quehacer científico, de tal forma que en la historia de la ciencia se puede rastrear también a la historia de su divulgación.
¿Por qué es necesario divulgar la ciencia y hacerlo de la manera adecuada?. En el siguiente link podrá escuchar la opinión sobre este tema de Sergio Régules, divulgador de la ciencia y de los investigadores divulgadores Luis Aguilar y Leonel Cota en un conversatorio en el marco del Festival Nacional del Conocimiento de Ensenada. Más información en el portal electrónico todos.cicese.mx.
Bibliografía:
Blanco, A. (2004). Relaciones entre la educación científica y la divulgación de la ciencia. Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias.
Bucchi, M. (1998). Science and the media. Alternative routes in scientific communication, London.
García, H. (2002) Confesiones de un divulgador. México.
López, C. (2003). La comunicación de la ciencia, revisitada. En La Divulgación de la ciencia: ¿educación, apostolado o...? México.
“Si encontramos una teoría completa del Universo, debería llegar a ser comprendida por todos, no sólo por unos cuantos especialistas. Entonces, filósofos, científicos y gente común podremos participar en la discusión del por qué existimos el Universo y nosotros. Si encontramos juntos la respuesta, sería el mayor triunfo de la razón humana.” Hawking S. (1991)
La divulgación científica es un asunto que involucra a toda la sociedad, ya que como menciona Hawking y muchos autores más, que tienen el propósito de informar al público sobre los avances científicos y tecnológicos de los últimos años, de manera que sea posible mostrar dichas aplicaciones que surgen día a día, hasta formar parte de la vida cotidiana.
Contribuir a fomentar un pensamiento favorable hacia la ciencia, de todas aquellas personas que no poseen conocimientos o conceptos relacionados a las ciencias, ayudaría a que la ciudadanía logre involucrarse. Es necesario apoyar y validar la inversión de recursos, generalmente escasos, y que en casos ideales logre influir en la definición de la política científica.
La búsqueda por enriquecer la cultura científica de la sociedad, a través de la divulgación no pretende, que el público se convierta en experto en la materia, tampoco intenta convertirse en aula sustituta. Lo que pretende es que se privilegie la posibilidad de que el ciudadano pueda ubicarse racionalmente frente a la importancia de la ciencia y la tecnología en su devenir cotidiano, y que le permita recorrer y aprovechar la porción de conocimientos que le sean necesarios, útiles, o al menos interesantes (López, 2003).
Cabe destacar que el desarrollo de una nación está relacionado con la educación, es porque esta razón que la ciencia debe transmitirse en diferentes medios de comunicación, generando una cultura científica.
Vale la pena insistir, entonces, en que la divulgación es importante para los tres destinatarios involucrados. Para la ciudadanía es útil no sólo por la explicación de las causas de los fenómenos naturales, sino especialmente por ofrecer un método de análisis para la resolución de problemas cotidianos y también porque es la fuente principal, y casi única, en la que puede informarse sobre los avances de la ciencia.
De esta manera sería posible hacer que los textos científicos tengan la finalidad de transmitir el conocimiento científico a la sociedad y que el lenguaje utilizado en los libros científicos, y que muchas veces es muy técnico y, por lo tanto, no muy comprensible para el público no especializado, llegue a ser más accesible y entendible para la sociedad.
Existe una relación entre divulgación y educación que es generalmente cercana y su relación central es más de complementariedad que de exclusión. La frontera entre ambas suele atenuarse a pesar de que cada una responde a objetivos diferentes en términos de obligatoriedad, estructura y evaluación. Sus caminos comúnmente se entrecruzan y se anudan. No son dos mundos separados, como lo afirma Blanco (2004).
El interés inicial en la ciencia y la formación de científicos son elementos puntuales de la educación científica formal, también es cierto que la divulgación tiene la posibilidad de reforzar y recuperar experiencias previas en materia de educación científica, a partir de un lenguaje audiovisual que permite cristalizar imágenes microscópicas o colosales que serían imposibles de mostrar en un salón de clases o en un laboratorio.
Tampoco son excluyentes en la medida en que ambos buscan mejorar las capacidades científicas de la sociedad y además fungen como intermediarios entre la ciencia y el ciudadano.
Fenómenos naturales como recrear un tsunami, mostrar el interior de un volcán o modelar el código genético, es algo imposible de realizar en forma real, mientras que, con el apoyo de un buen documental, de una televisión y de un reproductor de videos o DVD, es perfectamente posible recrearlos dentro de las cuatro paredes de un salón de clases.
Como parte de este escenario, la divulgación de la ciencia es un asunto de interés público que busca tender puentes de confluencia entre el saber científico y el saber del no especialista, que han transitado a través de los medios masivos de comunicación, destacando por su alcance los audiovisuales, que ofrecen amplias avenidas para dar a conocer los avances, los retos, las explicaciones y las aplicaciones del quehacer cotidiano de la ciencia.
Divulgar, como acto de comunicación que se ofrece a la sociedad en general, al público no especializado, es un asunto que se ha realizado de manera paralela al quehacer científico, de tal forma que en la historia de la ciencia se puede rastrear también a la historia de su divulgación.
¿Por qué es necesario divulgar la ciencia y hacerlo de la manera adecuada?. En el siguiente link podrá escuchar la opinión sobre este tema de Sergio Régules, divulgador de la ciencia y de los investigadores divulgadores Luis Aguilar y Leonel Cota en un conversatorio en el marco del Festival Nacional del Conocimiento de Ensenada. Más información en el portal electrónico todos.cicese.mx.
Bibliografía:
Blanco, A. (2004). Relaciones entre la educación científica y la divulgación de la ciencia. Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias.
Bucchi, M. (1998). Science and the media. Alternative routes in scientific communication, London.
García, H. (2002) Confesiones de un divulgador. México.
López, C. (2003). La comunicación de la ciencia, revisitada. En La Divulgación de la ciencia: ¿educación, apostolado o...? México.


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