1. Situación de la educación científica en Costa Rica
Por: Marcela Nelson Miranda
A diferencia de algunos países del continente americano, la incorporación de lo que hoy es Costa Rica a las corrientes internacionales de pensamiento que surgen con la Revolución Científica del siglo XVII y la Revolución Industrial de finales del XVIII fue tardía. Sin embargo, una vez iniciado el proceso en la segunda mitad del siglo XIX el país avanzó mucho más rápidamente que sus vecinos. Es bien conocido que, en todo el territorio de la colonia española, el control de la Iglesia Católica para impedir la entrada de cualquier idea que pusiera en duda su poder fue un serio obstáculo para el desarrollo de la ciencia (Camacho, 2016).
A diferencia de algunos países del continente americano, la incorporación de lo que hoy es Costa Rica a las corrientes internacionales de pensamiento que surgen con la Revolución Científica del siglo XVII y la Revolución Industrial de finales del XVIII fue tardía. Sin embargo, una vez iniciado el proceso en la segunda mitad del siglo XIX el país avanzó mucho más rápidamente que sus vecinos. Es bien conocido que, en todo el territorio de la colonia española, el control de la Iglesia Católica para impedir la entrada de cualquier idea que pusiera en duda su poder fue un serio obstáculo para el desarrollo de la ciencia (Camacho, 2016).
No fue hasta principios del siglo XIX cuando el Dr. José María Castro Madriz, primer presidente de la República, señaló la importancia estratégica de la ciencia, como base del progreso y soberanía del país, al decir:
Triste del país que no tome a las ciencias por guía en sus empresas y trabajos. Se quedará postergado, vendrá a ser tributario de los demás y su ruina será infalible, porque en la situación actual de las sociedades modernas, la que emplea más sagacidad y saber, debe obtener ventajas seguras sobre las otras. (Camacho, 2016, p 338-339)
La educación científica es hoy, en opinión de especialistas y expertos, una exigencia urgente, que ya ha puesto en evidencia su papel estratégico en el desarrollo de las personas y de los pueblos. La formación o cultura científica debe adquirirse desde los primeros años de la escolarización. El déficit en la educación científica va mucho más allá de que aprendan o no aprendan determinados conocimientos científicos; ese déficit condicionará el ejercicio pleno de la ciudadanía de esa persona. La necesidad de asegurar una cultura científica para todos, se basa en una visión democrática, ya que supone que esa formación contribuye al desarrollo de los países y permite a los ciudadanos participar en las decisiones que las sociedades deben tomar acerca de problemas socio-científicos y socio-tecnológicos cada vez de mayor complejidad (Macedo, 2016).
Según Vargas (2012), "Costa Rica ha fortalecido la educación científica gracias a la implementación de algunos medios y actividades de divulgación desarrollados en las últimas décadas, e inició con la transversalidad científica del currículo".
Algo que vino a apoyar enormemente la educación científica en Costa Rica, fue la creación de los colegios científicos (CCC), modalidad que fue desarrollada en la década de los noventa con la intención de mejorar la educación científica en la educación secundaria. Instituciones como estas se caracterizan por brindar al estudiante entre 15 a 18 años, conocimientos sólidos y habilidades en fundamentos de matemáticas, física, química y biología. Además, mediante actividades y experiencias, como por ejemplo las ferias científicas o las olimpiadas de matemática, química y ciencias, han venido a impulsar la divulgación científica, con lo cual se da la oportunidad a alumnos, padres y miembros de la familia de participar en dichas exposiciones y proyectos (Vargas, 2012).
En Costa Rica existe la diversidad de oportunidades para ampliar las vivencias curriculares en el ámbito de las ciencias naturales. Existen espacios educativos enriquecedores que ofrecen los museos, los parques nacionales, los zoológicos, las reservas biológicas, las estaciones de investigación, algunos proyectos específicos de las universidades, o los espacios naturales cercanos a los centros educativos. Según Alfaro & Villegas (2010), todos estos espacios, bien aprovechados, agregan valor a la educación científica.
Un aspecto que se ha venido trabajando en los últimos años, con la participación del Ministerio de Educación Pública, la Académica Nacional de Ciencias, la Estrategia Siglo XXI y el apoyo de la UNESCO es el relacionado con la incorporación del concepto de indagación como base para la organización de las experiencias pedagógicas en la enseñanza de las ciencias. Este enfoque involucra a los niños y jóvenes en prácticas educativas sustentadas en la naturaleza de las disciplinas científicas, esto es, en las formas en que las ciencias construyen sus conocimientos. Costa Rica se ha incorporado recientemente a esta corriente de indagación y educación científica, que, se podría decir, ha significado un retomar experiencias previas desarrolladas en diferentes proyectos en universidades, escuelas, centros específicos interesados en la educación científica y existe hoy día un gran interés por incorporar esta perspectiva a los salones de clase. (Alfaro & Villegas, 2010)
En el campo educativo, la indagación y la educación científica constituyen un camino plausible mediante el cual el alumno puede construir su propio conocimiento, pensar acerca de lo que sabe y acerca de cómo lo ha llegado a saber y por qué, con lo que mejora su comprensión acerca de los procesos que llevan a los científicos a generar conocimiento. Aumenta así la comprensión científica del alumno, su participación y motivación en actividades científicas, mejorándose el nivel de la educación general. La actual visión acerca de cómo ocurre el aprendizaje en ciencias coincide con la indagación científica como enfoque pedagógico para la enseñanza de las ciencias (González, Martínez, Martínez, Cuevas y Muñoz, 2009).
El investigador Gilberto Alfaro comenta su estudio sobre el estado de la Educación Científica en Costa Rica, ponencia preparada para el Tercer Informe Estado de la Educación, para ver el vídeo, dale click a la siguiente imagen
Bibliografía
Alfaro , G., y
Villegas, L. R. (2010). Tercer Informe Estado de la Educación: La educación
científica en Costa Rica. San José. Obtenido de
http://estadonacion.or.cr/files/biblioteca_virtual/educacion/003/Alfaro_Villegas_2010_Educacion_cientifica.pdf
Camacho, L. (2016). La Ciencia en su Historia. San
Jose, Costa Rica: EUNED.
González, C., Martínez, M. T., Martínez, C., Cuevas, K.,
& Muñoz, L. (2009). La Educación Científica como apoyo a la movilidad
social: desafios en torno al rol del profesor secundario en la implementación
de la indagación científica como enfoque pedagógico. Estudios Pedagógicos,
XXXV(1), 63-78. Obtenido de
http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-07052009000100004
Macedo, B. (2016). Educación científica.
Montevideo: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia
y la Cultura. Obtenido de http://www.unesco.org/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Montevideo/pdf/PolicyPapersCILAC-CienciaEducacion.pdf
Vargas, É. (2012). La educación científica y tecnológica
en Costa Rica: retos y demandas desde la secundaria. Revista Electrónica de
las Sedes Regionales de la Universidad de Costa Rica, XIII(26), 24.
Obtenido de http://www.redalyc.org/pdf/666/66624662007.pdf


Comentarios
Publicar un comentario